LA ESTRATEGIA MUNDIAL PARA LA SALUD DE LA MUJER Y EL NIÑO
Hace 10 años, el Secretario General de las Naciones Unidas, Ban Ki-moon, lanzaba la Estrategia Mundial para la Salud de la Mujer y del Niño, un esfuerzo por mejorar la salud y el bienestar general de las mujeres y los niños del mundo, que contó con voluntad política y recursos sin precedentes para alcanzar sus metas.
Cinco años después, en 2015, la estrategia se renueva, con la Agenda 2030 en la mira. Con base en la experiencia alcanzada, nuevas investigaciones y los aprendizajes de los Objetivos de Desarrollo del Milenio, se establecen tres grandes objetivos relacionados con la salud de las mujeres, los niños y ahora también, los adolescentes:
SOBREVIVIR: poner fin a la mortalidad prevenible
PROSPERAR: garantizar la salud y el bienestar
TRANSFORMAR: ampliar los entornos propicios
La nueva estrategia 2016 - 2030, introduce dos cambios significativos: en primera instancia, incluye a los adolescentes; y en segunda instancia, adopta un enfoque integrado y multisectorial, es decir, reconoce que hay factores que pueden contribuir a mejorar la salud de mujeres, niños y adolescentes, entre ellos, la nutrición, la educación, el abastecimiento de agua, el aire no contaminado, el saneamiento, la higiene y las infraestructura.
Para poner en práctica la estrategia, se crea la iniciativa Todas las mujeres, todos los niños, cuya función es apoyar a los países en sus esfuerzos por alcanzar los objetivos y metas de la estrategia y alinearse con los Objetivos de Desarrollo Sostenible, centrándose en la reducción de las desigualdades en salud.
Todas las mujeres, todos los niños, aúna el trabajo de ocho agencias de cooperación internacional: Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID), Banco Interamericano de Desarrollo (BID), Banco Mundial, Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF), Fondo de las Naciones Unidas para la Población (UNFPA), Organización Panamericana de la Salud (OPS) y el Programa Conjunto de las Naciones Unidas sobre el VIH/Sida (ONUSIDA).
Más de mil millones de niños, niñas y adolescentes fueron vacunados durante la última década.
Las muertes maternas disminuyeron en un 35% desde el 2000, y las disminuciones más significativas se produjeron a partir de 2010.
Las muertes de menores de 5 años alcanzaron un mínimo histórico y la mortalidad infantil se redujo en un 50% desde 2000.
La cobertura de inmunización, parteras capacitadas y acceso a agua potable alcanzó más del 80%.
Las nuevas infecciones por el VIH entre niños y niñas menores de 5 años se redujeron en más del 50% desde 2010.
122 países han alcanzado el Objetivo de Desarrollo Sostenible para la mortalidad en menores de 5 años.
El 85% de las mujeres embarazadas que viven con el VIH han recibido antirretrovirales eficaces para la prevención de la transmisión maternoinfantil del virus, frente al 45% en 2010.
Se han evitado 25 millones de matrimonios infantiles desde 2010.
PERO AUN FALTA MUCHO
La región de las Américas ha tenido mucho éxito en reducir la mortalidad infantil y la mortalidad materna en las últimas décadas. Sin embargo, el avance no ha sido equilibrado entre todos los países ni entre todos los grupos poblaciones que componen cada país. Persisten disparidades y e inequidades que afectan prioritariamente, a las mujeres, los niños y los adolescentes, a los más pobres, a algunos grupos étnicos.
El COVID-19
Y en este contexto de desigualdades estructurales, aparece el COVID-19, con sus consecuencias económicos y sociales en las sociedades latinoamericanas y sus significativos efectos en la salud de la mujer, de la niñez y de la adolescencia.
Como anota el informe Desafíos de la pandemia de COVID-19 en la salud de la mujer, de la niñez y de la adolescencia en América Latina y el Caribe han sido determinantes aspectos como la transformación inesperada del acceso y la organización de los servicios de salud, la concentración de los recursos humanos y de la tecnología médica en algunos hospitales urbanos, la infrafinanciación de la atención primaria en salud y la vigilancia epidemiológica y la falta de articulación entre los distintos niveles de atención.
Pero también, como anota el artículo Por un nuevo pacto social en América Latina, publicado en la revista El Correo de la Unesco, el desempleo que repercutirá de manera desproporcionada en los pobres y en los estratos vulnerables de ingresos medios, el crecimiento del empleo informal como estrategia de supervivencia y el incremento en las tasas de trabajo infantil.
Adicionalmente, vale la pena poner énfasis en algunos impactos diferenciales para las mujeres en situaciones de emergencia como el COVID-19. Anota el informe COVID-19 en América Latina y el Caribe: cómo incorporar a las mujeres y la igualdad de género en la gestión de la respuesta a la crisis, el mayor riesgo infección de las mujeres como trabajadoras y profesionales sanitarias y cuidadores; el aumento del trabajo de cuidados no remunerado; la disminución de la capacidad para conseguir sus medios de vida; el aumento de riesgo de violencia de género y trata; las dificultades de acceso a alimentos nutritivos y seguros.
MUCHAS VOCES
Muchas voces se elevan para enfrentar esta situación; las ocho organizaciones que conforman la iniciativa Todas las mujeres, todos los niños y otras, incluyendo la sociedad civil, ponen sobre la mesa sus perspectivas. Veamos algunas de ellas:
2. Guía para protegerlos derechos de mujeres y niñas durante la pandemia de COVID-19 - En este documento Women´s Link Worldwide, Amnistía Internacional e International Planned Parenthood Federation, destacan, entre otras prioridades, la necesidad de atender los riesgos y peligros de violencia que enfrentan mujeres y niñas frente a las medidas de aislamiento, estados de excepción, restricciones de movilidad. Y la necesidad de garantizar la prestación de los servicios de salud sexual y reproductiva.
3. Derechos en Pandemia. Cuarentenas, derechos y aprendizajes del VIH en la respuesta temprana a la COVID-19 - Este informe de ONUSIDA, propone aplicar los aprendizajes de cuatro decenios de pandemia de VIH para superar la COVID–19 y para no retroceder en los progresos realizados en la superación del SIDA. De acuerdo con el informe, esta experiencia ha demostrado de manera feac¡ente, la relación esencial que existe entre los derechos humanos y la salud pública. Los enfoques basados en los derechos humanos y el empoderamiento de la comunidad deben estar en el centro de toda respuesta a la pandemia.
4. Protección de los niños y niñas en casa y en sus comunidades durante la pandemia en el contexto de la educación a distancia. - Esta conferencia, auspiciada por la UNESCO, se enfoca en las nuevas modalidades de aprendizaje y la necesidad de generar ambientes protectores. Menciona como prioritarios aspectos como el estrés, la convivencia permanente con los niños y niñas que puede generar casos de violencia y la vulneración de sus derechos en los entornos digitales (grooming, bulling, sexteen, entre otros).
La pandemia del COVID-19 tendrá consecuencias a largo plazo. Es hora de que todos participemos en las soluciones.Este espacio está abierto al diálogo.
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Este Son de Tambora fue elaborado para la Iniciativa de Comunicación por Juana Marulanda - Directora Editorial. Envíe información para el Son de Tambora a - jmarulanda@comminit.com
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